Por esta y mil razones más que dejaré para los demás días que me faltan por escribirte, te deseo que hoy y siempre, cuando mires tus retoños, y tus ahijados que son más hijos, te digas a tí misma “gracias Dios, por lo afortunada que soy”. Y sigue sin apartarte de ese camino por el que vas y que te llevará adonde necesitas llegar. Cuando leas esto imagina en mi voz estas palabras:

Hacé la tuya en 10 segundos

Escribís, elegís un fondo y la mandás. Gratis y sin registrarte.

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